¿Qué se puede esperar de la previa a un casting para cantantes? Que canten hasta en la fila para entrar al baño. Y así fue. Ayer, el patio de Canal 10 fue un anchísimo recipiente en el que se mezclaron las más variopintas voces: desde la infaltable fanática de Valeria Lynch hasta los amantes del folclore, envueltos en ropa tradicional. En el menjunje de timbres también entraron los tangueros de alma, los afectos a los temas melódicos y algunos imitadores de Gilda. ¿Quién revolvió tal mezcla? La producción de Marcelo Tinelli, que desde muy temprano y hasta casi el anochecer realizó el precasting para la gran gala de "Soñando por cantar" en Tucumán.
Los primeros turnos se repartieron alrededor de las 6. Luego, para amortizar la espera y preparar la garganta, los candidatos se juntaron en grupos, siempre guitarras de por medio, para practicar y bailar algunos temas. Cerca de ellos se encontraba Ana María Ríos, quien había salido de madrugada de su casa en Las Termas de Río Hondo para probar suerte frente a los jueces. Confesa fanática de Tinelli ("si lo veo, le voy a dedicar una canción"), ella (54 años) llegó empujada por el entusiasmo de sus hijos. "Siempre me gustó cantar, pero dejé de hacerlo hace 10 años porque mi marido no me lo permitía. Ahora que ya no está me reencontré con mi pasión", comentó. También Alejandra Soler, de 39, se animó a concursar arengada por sus seis hijos. "Tanto como cantar quisiera contar mi historia como mujer golpeada, y dejar el mensaje para quienes pasan por lo mismo: se puede salir de esa situación y es importante valorarse", destacó.
Entre los postulantes se repetían algunas características: el canto es un modo de vida que sostienen desde niños, pero a la mayoría se le ha hecho imposible adoptarlo como profesión. Por eso, pusieron todas sus esperanzas en los dos jueces frente a los cuales tuvieron que audicionar. Mientras tanto, para muchos el mero hecho de haberlo intentado valía la pena. Como dijo Rafael Vernanchet, un cantor de tango de 68 años: "si paso a la próxima instancia será gratificante, porque competí con personas de buen nivel. Y si no, será un gusto que gente más talentosa que uno ocupe los lugares que se merecen". A esperar los resultados.
1) LA MÚSICA LOS EMPUJÓ DESDE EL SUR
Roberto Auza y Lucas Díaz (en la foto, sosteniendo una guitarra) trajeron sus ilusiones desde el sur. El primero vive en Alto Verde y el segundo en El Molino, pueblos ubicado a tres y 11 kilómetros de Concepción, respectivamente. Díaz contó que descubrió su afición por la música mientras colaboraba con su papá en la cantina de un festival. "Recuerdo que les alquilamos sillas a Los Tucu Tucu y quedé fascinado. Desde entonces, el canto dejó de ser un simple hobby", contó. Auza, en cambio, toca el violín y canta desde niño: "ojalá pudiera llegar a un escenario grande".
2) CRISTOPHER TIENE ALGO PARA DECIR
Cristopher López (en la foto, con camisa a cuadros) ve con canciones lo que no pueden ver sus ojos. Aferrado a su bastón blanco, el joven, de 29 años, fue uno de los primeros que llegó a Canal 10 y, una vez anotado, no tardó en integrarse a las guitarreadas. "Me gustaría que mi presencia en la televisión sirva para que las personas con capacidades especiales sepan que todo se puede con perseverancia y actitud. También pediría mayor acceso a la tecnología para no videntes", expresó López. Frente al jurado cantó "Yo te propongo", de Roberto Carlos.
3) ÉRAMOS POCOS... Y CAYÓ LA POCHOLA
Es probable que la mayoría de los candidatos descollara en su presentación, pero la gran protagonista fue ella. La Pochola salió de los estudios de "Día por día", atravesó la larga fila de gente que aguardaba su turno (muchos le sacaron fotos y le gritaron "¡Pochola presidenta!") y se metió en la sala donde se realizaba el casting. Luego de hablar con los dos jueces y de posar junto con el postulante de turno, el personaje que encarna Ceferino Décima también se animó al micrófono: interpretó un tango que se ganó los aplausos de todos.